Alta Dirección

Miércoles, 25 Enero 2017 10:45

Mi mejor master han sido mis fracasos

En 1971 fundó una empresa consultora inmobiliaria llamada The Corcoran Group, empezó a vender pisos, emitió informes muy apreciados llamados Corcoran Report, y en 2001 vendió su empresa por 66 millones de dólares. Hoy acumula una fortuna personal valorada en 6.000 millones.

En 1971 fundó una empresa consultora inmobiliaria llamada The Corcoran Group, empezó a vender pisos, emitió informes muy apreciados llamados Corcoran Report, y en 2001 vendió su empresa por 66 millones de dólares. Hoy acumula una fortuna personal valorada en 6.000 millones.

Hoy la llaman para dar charlas, asesoramiento y por supuesto es una de las estrellas de Shark Tank. Es una de las gurús inmobiliarias más conocidas del país.

En su origen humilde Corcoran ha sido una mujer que ha convivido con el fracaso. Primero, su familia era muy modesta y ella compartía habitación con sus cuatro hermanas. Hasta compartían las medias.

Además, tenía un problema psicológico. “Recuerdo que de pequeña tenía problemas para leer y escribir”, cuenta Barbara en una charla que se ha hecho famosa, “y me retrasaron un curso. Una monja me dijo que si no prestaba atención sería estúpida y desde entonces me di cuenta de que tenía que aprender a ser una perdedora y a afrontar los fracasos”.

Barbara Corcoran afrontó un fracaso aún mayor. Con la ayuda de 1.000 dólares de su novio rico, montó una empresa inmobiliaria. Los dos trabajaban en la firma hasta que un día, su novio se largó con la secretaria diciéndole: “nunca triunfarás sin mí”. “Me sentí tan insultada que me prometí que eso no se iba a convertir en realidad”, afirma Corcoran. Se puso manos a la obra y poco a poco, fue levantando su negocio hasta convertirlo en una firma de enorme importancia.

Más fracasos tendrían que sobrevenirle. “Un día tenía que dar una charla a 300 financieros y yo estaba muerta de miedo”, recuerda. “A pesar de que me pasé tres meses y medio memorizando y repitiendo todo lo que iba a decir allí, cuando subí al podio me quedé sin voz, y el moderador me dijo al cabo de un rato, gracias, y me pidió que me sentara”.

Barbara se sintió tan avergonzada que se prometió nunca más hablar en público. Pero pocos días después, reaccionó y se apuntó como voluntaria en una organización donde la gente enseñaba lo único que supiera. Ella enseñó cómo vender propiedades, y cómo superarse. A una de esas lecciones, acudió una mujer China que se convirtió en poco tiempo, en la mejor vendedora de pisos de The Corcoran Group, más aún, en la mejor vendedora de Nueva York.

“Me di cuenta de que los fracasos y la innovación son primos hermanos”, afirma Corcoran. Lo cual le sirvió para afrontar el siguiente fracaso que fue su idea de grabar unos videos de cómo eran los pisos por dentro. “Mirad”, dijo a sus empleados, “solo tenéis que mostrar estos videos a los clientes”.

"Oh, qué gran idea, dijeron muchos, pero un mes después me di cuenta de que había malgastado 77.000 dólares en grabar esos videos”. La idea fue un fracaso y no le hizo vender más pisos.

Pero un día, su marido, que trabajaba en la armada, le dijo: “mira este invento, estamos fascinados con él”. Se trataba de Internet.

Barbara empezó a navegar y se le ocurrió que podría colgar los videos de los pisos en una web. Lo hizo y –pum, pum-, en la primera semana vendió dos pisos. Fue la primera persona del sector inmobiliario en hacer algo que hoy hacen todas las webs inmobiliarias.

Hoy Barbara Corcoran no sólo sigue siendo una mujer popular, sino que su caso se ha convertido en el mejor modelo para los que fracasan una y otra vez.

Por Carlos Salas

 

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